lunes, 8 de septiembre de 2008

Ni fina ni segura


28 años y un día. Siempre creí que al llegar al umbral de los 30 mi vida sería diferente a lo que está siendo. Siempre creí que tendría cierta estabilidad, que habría alcanzado alguna meta o que por lo menos sería más fuerte. Pues resulta que no. Soy un pollo recién salido del huevo, me toman el pelo, me engañan y no me doy cuenta. Hostia. Duele. Vuelve a nacer. Joder. Aquellos que dicen que la edad a parte de vejez, da experiencia, mienten vilmente. Otra hostia. En cuántas parcelas separamos nuestra vida? A partir de que número de fracasos se puede decir que eres gafe? Quiero apearme.

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