
Hace unos días compré un número de lotería juntamente con mis compañeros de trabajo. Algunos decían que si les tocara seguramente dejarían de trabajar, otros que engendrarían muchos hijos, y algunos otros que anularían sus hipotecas. A mi se me pasó por la cabeza comprar un país. Diseñaría mi bandera con colores alegres, compondría junto a mis amigos músicos frustrados el himno con notas circenses y que cada ciudadano tararearía con su propia letra. Mi madre, la vicepresidenta, mi mejor amiga en el Ministerio de Interior y mi hermana Ministra de Educación. Habría carteras para todo mi árbol genealógico, no por enchufismo, sino por conocimiento.
Para entrar en el país lo único que se precisa es querer ser mejor. Vivir sin miedo, sin coacciones ni presiones.
Me acercaré a una administración, que breve se juega el Gordo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario