
Las mejores resacas duran un par de días, como mucho tres. Esta vez, después de casi siete días, todavía tengo esa sensación pegada en la piel. Es el pop en forma de círculo infinito. O quizá las hormonas pre-adolescntes que no me dejan pasar al siguiente track. Noches de teatro con final muy triste. Un bar casi cerrado esperando un par de cervezas más. Cambiaré las sábanas.